La gente cuenta calorías, pero no aditivos en los alimentos.

Aditivos en los Alimentos

Nos encontramos  perdidos frente a las etiquetas de los alimentos, en una jungla alimentaria frente a los aditivos alimenticios.

Donde mucho de lo que se dice alimentación saludable, realmente no lo es, alimentos cargados de aditivos, endulcolorantes sintéticos, conservantes  

Nutricionistas aconsejan ir menos al supermercado convencional  y más a mercados locales, donde los alimentos tienen pocos ingredientes y son lo más  cercanos a la naturaleza posible.

¿Para qué se usan los aditivos?

Los aditivos alimentarios se usan para todo tipo de cosas que, en último término, tienen una misma finalidad: QUE COMPRES MÁS y que el fabricante GASTE MENOS.

Colorantes, conservantes, antioxidantes, emulsionantes, potenciadores del sabor, edulcorantes sintéticos… todos ellos sirven para aumentar el consumo aportando «necesidades innecesarias» y para reducir los costes de fabricación. Pero la productiva ciencia del marketing no te lo dice directamente, sino que te convence, a través de anuncios llenos de personas atractivas e irreales, de que necesitas ese producto porque es bueno para ti y te va a facilitar la vida.

Evidencias de lo insalubre de los aditivos

Michael Pollan periodista y escritor. Colaborador habitual en The New York Times Magazine, ha recibido numerosos premios periodísticos y sus artículos han sido incluidos en diferentes antologías como Best American Science Writing (2004) o Best American Essays (1990 y 2003). Además, imparte clases sobre periodismo científico y medioambiental en la Universidad de Berkeley. En su libro El detective en el supermercado  expone

“Mucho de lo que consumimos hoy en día no es comida y la forma en la cual la consumimos —en el coche, delante de la televisión, y cada vez más a menudo sin compañía— no es realmente comer. En vez de comida, consumimos «sustancias comestibles parecidas a comida»no provenientes de la naturaleza sino de la ciencia. En la denominada Dieta Occidental, la comida ha sido reemplazada por los nutrientes, y el sentido común por la confusión.

El resultado es lo que Michael Pollan llama la «paradoja americana»: cuando más nos preocupamos por la nutrición, menos saludables parecemos. Tanto la industria alimenticia como la ciencia de la nutrición pretenden sacar partido de la confusión general sobre qué es comer. Y la prueba palpable es que treinta años de consejos nutricionistas oficiales nos han hecho más enfermizos y obesos.

Propone un camino alternativo de comer que está inspirado en la tradición y la ecología; nuestra salud personal, argumenta, no puede estar separada de la salud de la cadena alimenticia de la que formamos parte. Siguiendo este camino podemos escapar de la Dieta Occidental y, como consecuencia, de la mayoría de las enfermedades crónicas que esa dieta causa. Consejos como «no comas nada que tu bisabuela no reconocería como comida», «evite los productos alimenticios que exhiban afirmaciones de propiedades saludables» o «salga del supermercado lo antes posible» son algunos de los que componen el fresco y elocuente manifiesto de Pollan.

¿Qué hacer?

  • Es necesario sensibilizarnos más respecto del daño que esto genera en nosotros
  •  comprar alimentos limpios de aditivos
  • Comprar a pequeños productores
  • Revisar las etiquetas y lo que tenga muchos ingredientes con nombres raros, déjalo de lado

En Almadina hemos creado un mercado saludable para apoyarte en la búsqueda de alimentos saludables y libres de aditivos artificiales. Entra a https://almadina.com.co/categoria-producto/mercado-saludable-almadina/

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